A PROPOSITO DE “AZUL, LA HISTORIA DE UN COLOR” DE MICHEL PASTOUREAU
martes 31 de enero de 2012
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GLAMOUR
miércoles 1 de septiembre de 2010
La palabra "glamour" se asocia con la moda, las estrellas cinematográficas o de televisión e incluso con algún deporte como el tenis. Sin embargo, el origen de esta palabra está muy lejos de su derivación actual. No es una voz francesa de origen inglés como dice la RAE. De hecho, en la mayoría de los diccionarios franceses sólo se reconoce "glamour" como un anglicismo cuyo equivalente en la lengua de Molière es "éclat". En realidad, esta palabra tiene su origen en el folklore escocés, es decir, que ni siquiera es inglesa.
Walter Scott y Robert Burns fueron los primeros que le dieron a "glamour" un uso literario. Scott, en su balada Christie´s Will nos cuenta como una banda de gitanos embaucan a un maestro de escuela mediante un encantamiento. Scott se refiere a estos gitanos como "glamour´gang", y en sus notas al poema nos aclara: "Además de los poderes proféticos que les atribuyen a los gitanos en la mayoria de los paises de Europa, el campesino escocés está convencido de que también posee el poder de arrojar sobre los transeúntes un hechizo que encantan sus ojos, de modo que terminan viendo lo que no es." Luego, en sus Cartas sobre Demonología y Hechicería(1830) nos define este poder de fascinación: "Este tipo de Hechicería es bien conocida en Escocia como glamour o deceptio visus, y se supone que sea un atributo inherente a la raza de los gitanos." Scott también utiliza esta palabra en su poema "Lay of the Last Minstrel"(1805) donde un enano, por medio del "glamourye" se convierte en un apuesto y fornido impostor.
O sea, que la palabra "glamour", en sus orígenes, se asociaba a poderes sobrenaturales, ciencias ocultas y mágicas, prácticas de hacer y deshacer hechizos. Sólo en el siglo XX esta palabra tomó su definitivo significado comercial y coloquial. Hoy sólo nos "encantan" los cosméticos y los vestidos de última moda que usan las grandes estrellas de Hollywood o de la televisión.
Curiosamente, el primer personaje "glamoroso" del mundo moderno fue un poeta, un gran poeta: George Gordon Byron,Lord Byron, un auténtico "glamour boy", algo así como el George Clooney decimonónico.
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LA LOCA BESTIALIDAD, DE GIORGIO TODDE.
sábado 20 de febrero de 2010
Quiero recomendar un libro: La loca bestialidad, una novela a la vez policíaca y vampírica, con un trasfondo de psicoanálisis. Su autor es un médico de Cerdeña llamado Giorgio Todde, y la ha editado Siruela en su serie Nuevos Tiempos.
¿Qué tiene que ver un triple asesinato con el hallazgo de un códice que contenía un supuesto Canto censurado de La Divina Comedia, un canto donde Dante Alighieri exalta la loca bestialidad, una crónica en versos que se referían a un tal Jacopo Naldini quien había sodomizado y luego matado a dos sobrinos suyos?
El meteorólogo Ugolino Stramini,un cincuentón climatérico, inventor de la climatología social es quien logra desentrañar el misterio del triple crimen, con la ayuda de un comisario con una cara cubista, un psiquiatra que en realidad no sabe leer en la mente de sus pacientes, un loco internado y obsesionado con la escatología(o sea la mierda), un eremita botánico que conocía el secreto de la levitación. El meteorólogo Ugolino(nombre dantesco donde los haya) quedó conmocionado ante el asesinato de su compañera de trabajo,la heredera de todos sus conocimientos sobre la climatología social: la doctora Gilda Costabruna, a quien amó durante doce años pero sólo con un amor sublime, a lo Petrarca. Sabía que la doctora era aún virgen y soñaba con desvirgarla. Para él ella representaba la pureza, el Empíreo. Por fin una noche, poco antes de su asesinato, Ugolino la invitó a comer albondiguillas de merluza en el café Onírico...sólo alcanzó a contemplar la pálida desnudez de un cadáver con rostro de heroína prerrafaelita. Entonces conoce a Emilia, una supuesta hermana de Gilda, y comienza la loca bestialidad...Ugolino intenta recuperar el tiempo perdido con Gilda disfrutando carnalmente de su hermana Emilia.
Bueno, poco a poco la investigación va revelando que ni Gilda era tan pura ni Emilia es...lo que parece.
Una novela literalmente de locos, que tiene como escenario a una ciudad sin nombre, a un tórrido verano, a los gatos, los grillos y un mar siempre melancólico.
Brillante narración de Giorgio Todde. Escrita con gran pulso, gran tono, sin concesiones.
©"La loca bestialidad", de Giorgio Todde, Ediciones Siruela,2008.
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EL DIABLO EN LOS LIBROS
La bibliografía sobre el Príncipe de las Tinieblas siempre ha sido muy prolífica desde el siglo XVI. Recuerdo que, siendo muy joven, leí una Historia del Diablo escrita por Giovanni Papini, muy bien documentada pero obedeciendo más bien a un demonio de "postalita" diseñado por el Vaticano. Hasta Fernando Pessoa escribió un relato que no tiene desperdicio donde pone a dialogar a Satán y María. "Me han insultado y me han calumniado desde el principio del mundo. Los propios poetas(amigos míos por naturaleza)que me defienden, no han sabido defenderme bien. Uno de ellos(un inglés llamado Milton) me hizo perder una batalla indefinida que nunca llegó a realizarse. Otro( un alemán llamado Goethe) me dió el papel de alcahuete en una tragedia de medio pelo."-dice el Maligno a través de Pessoa(¿o es la revés?) en La hora del Diablo(Cuadernos del Acantilado,2003).
Curiosamente, a pesar de tanta escritura sobre Satán y sus infinitas máscaras, sus libros no parecen muy visibles en las librerías. Talvez sea pura estratagema del Maligno, una de sus tantas maneras de demostrar su don de ubicuidad y al mismo tiempo su invisibilidad. En efecto, siempre nos hace creer que no existe, pero está ahí, en todos los sitios de la vida pública y también privada; en todos los elementos de la materia y también de la antimateria. Y, para colmo, Internet parece haberse inventado a su medida: cuando parecía más bien arrinconado o ,por lo menos localizado, el Diablo ha encontrado en Internet un medio ideal para resucitar sus males y al mismo tiempo asegurar su anonimato. Hackers, pederastas virtuales, etc..no son más que nuevas máscaras demoníacas. Al parecer la victoria definitiva del Bien sobre el Mal es algo muy futurible, y el escenario de tal batalla no será este mundo. Al final, lo que narra La Guerra de las Galaxias no es sólo un cuentecito cinematográfico de George Lucas, sino la biopsia de un futuro apocalíptico, talvez más cercano de lo que uno pueda imaginar.
Hay dos libros que merecería la pena destacar a propósito: Diabolus. Las mil caras del Diablo a lo largo de la historia, de Simons Peter(Editorial Zenith,2006) y Historia del Diablo de Robert Muchembled(Cátedra,2004).
El primero, muy erudito, se acerca a la figura del Demonio con una perspectiva más bien teológica y antropológica, aunque está escrito de una forma muy amena rozando, a veces, el humorismo(macabro, claro está). El segundo, también erudito, pero enfoca la figura del Diablo a través de la historia y los medios de difusión masiva(literatura, cine, la pintura, el cómic).Incluye,como epílogo, una curiosa filmografía sobre el Príncipe de las Tinieblas. De cualquier modo, los dos libros son muy interesantes. Leyéndolos, le dan ganas a uno de haber sido Dios o Lucifer.
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BAHIA DE SANTIAGO
viernes 19 de febrero de 2010
Cuando era adolescente me iba hacia el Castillo del Morro en la bahía de Santiago.
Entonces creía que mi salvación estaba más allá del mar, el Mar Tenebroso. Soñaba con ser un petrel de cola negra y huir hacia Europa y anidar en una isla del Egeo para siempre.
Recuerdo que bajaba de una guagua en Punta Gorda y tomaba una lancha rumbo a Cayo Smith,frente a la Socapa, un muelle de pescadores. Allí subía hasta una pequeña iglesia en la cima de un promontorio. Detrás de la parroquia había un campo de beisbol invadido por los hierbajos y aquellos saltamontes tan verdes que llamábamos esperanza.Olía intensamente a mar y a excrementos humanos. Rodeado de mariposas amarillas y gatos hambrientos, contemplaba la bahía más bella del mundo.
En realidad, no sé si era la bahía más bella del mundo.
Hemingway, recién casado, viajó a Little Traverse Bay,Michigan Norte, un territorio mítico de su infancia. Cuando el coche bordeó una colina y de pronto apareció todo aquel mar tan azul, tan resplandeciente, Hemingway le dijo a su esposa: "Mira todo esto, tanto hablar de la belleza de la bahía de Nápoles. Yo he visto las dos, y ningún lugar es más hermoso que Little Traverse Bay con sus colores otoñales."
Para mí, no había lugar más bello en el mundo que aquella bahía de Santiago, aquel Morro con su mesón español, su tabernáculo con el Cristo sacramentado, sus cañones llenos de herrumbre que ya sólo resonaban en la imaginación de gaviotas y adolescentes perdidos.
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STEVENSON BAJO LAS PALMERAS, DE ALBERTO MANGUEL
miércoles 17 de febrero de 2010
Un atardecer,Robert Louis Stevenson paseaba por la playa, bajo las palmeras, y se topó con un misterioso escosés que se vestía como él o al menos llevaba un sombrero blanco de ala ancha como él. Rápidamente establecen comunicación. El hombre dice ser un misionero, de la Edinburg Missionary Society. Hacía tanto tiempo que había salido de Escocia que ya no la recordaba, ya no la echaba de menos. Todo lo contrario de Stevenson: "La distancia me la hace mucho más presente, incluso más que cuando vivía allí." Aquel hombre misterioso le dijo que no dejaría Samoa hasta que hiciese su trabajo. Cuando regresó a su mansión de Vailimia,Stevenson le comentó a Fanny que había conocido a un escosés, pero no a cualquier escosés. En realidad, se había encontrado con su alter ego.
Al siguiente día, hubo una fiesta en la aldea con todo el jaleo que comporta:el alborozo de los niños, el chillido de los cerdos que son sacrificados, el ruido de los cocoteros al caer derribados por el hacha...Allí, sentado en el portal de su casa, ante tanta claridad y obscenidad de lo "salvaje", Stevenson empieza a extrañar las heladas, las lluvias negras, el triste aspecto de las piedras de Edinburgo. En verdad, todo aquello le resultaba demasiado luminoso, demasiado real: "Recordaba su primer año en Samoa y el patio cubierto de papayas caídas,aquella piel amarillenta y lustrosa volviéndose oscura, la fruta abriéndose con toda su sensualidad, toda su carnosidad interior que huele a saliva." Le pareció tan repugnante como cuando vió, en Perpignan, a una ramera sentada en el banco de un prostíbulo con las piernas abiertas. Sin embargo, en Samoa, la desnudez de las mujeres no le causó la misma arcada. Le gustaba verlas bañarse en el mar, con sus flores de hibisco en las orejas, su piel oscura tan brillante y tan resistente como piedra volcánica. En medio de la fiesta, entre el ruido de los tambores y las guirnaldas de flores exóticas,las chicas cantaban bailaban, movían alegremente sus caderas al ritmo creciente de la música. Stevenson se fijó en una adolescente de extraordinaria belleza, la que más se movía al son de los tambores. Debía tener unos trece o catorce años. Estaba irresistible con sus negros cabellos recogidos por un cordón de tiaras y a la vez derramándose sobre sus hombros, aquellas flores de hibisco en las orejas, aquellos pechos que podía ver bajo una blusa de colorines. Una faldita de paja, decorada con perlas y conchas, revelaban sus muslos...Stevenson la miró a los ojos. Ella le correspondió y sonrió. Stevenson, sorprendido, avergonzado, volvió su cabeza. Cuando quiso mirar otra vez, la muchacha ya había desaparecido...Resulta que la muchacha era hija de uno de los jefes de su tribu y, poco después, apareció muerta, violada y estrangulada, en un paraje donde Stevenson solía pasear y donde se encontró, cerca del cadáver, un sombrero blanco de ala ancha, idéntico al del escritor y también al del misionero escosés. ¿Quién mató a la muchacha? ¿Stevenson o su Alter Ego?
Tootei, el padre de la chica, vió cómo en la fiesta Stevenson la miraba intensamente. Y allí, mirar de esa manera significa poseer, significa...ser poseído por lo demoníaco. El escritor, famoso allí por ser un contador de cuentos(Tusitala), pasó a ser poco menos que el demonio, aunque el demonio en realidad era su Alter Ego,Mister Baker, el misionero enigmático. Por mucho que Stevenson intente demostrar su inocencia, para los lugareños haber escrito sobre el mal, te hace también sospechoso de hacer el mal. Allí realidad y fantasía es lo mismo. "La historia comienza-le dice el propio Tootei a Stevenson-igual que tantas historias que tú me has contado, Tusitala: un hombre llega a una isla, y con él trae las cosas de su hogar-su cama, su mesa, sus libros, su esposa-y construye una nueva casa; pero las cosas que ha traído con él no son buenas para la isla o talvez a la isla no le gustan estas cosas. Así su cama se vuelve húmeda y poco saludable, y en su mesa no se sirven bien los alimentos, y sus libros se niegan a decirle algo, y su esposa se vuelve distante y poco apetecible. Y entonce, el hombre empieza a desear otras cosas que no son suyas sino de la isla.(...)Todas estas cosas están en la isla y también en sus sueños, pero no se atreve a tomarlas al despertarse. Y el hombre enferma, y su deseo se hace tan fuerte que se independiza del propio hombre y, como un cazador, se marcha por la mañana,y sale a cazar, y luego de abatir su presa, vuelve al cuerpo del hombre que nunca se entera de nada."
En el relato, de apenas 99 páginas, ocurren muchas cosas que, como es de suponer, no revelaré. Tanto fabuló Stevenson sobre la palabra "evil"(maldad) que al final le pasó la factura, sobre todo en un sitio donde esa palabra era un tabú pronunciarla o que se manifestase en palabras. No sé si Manguel se basa en hechos verídicos o simplemente esta narración es una fantasía propia de estos tiempos de metanovelas. Lo cierto es que lo ha bordado perfectamente, y que su relato huele a gran literatura.
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BANQUETES FÚNEBRES
Tarquin Winot es el personaje protagónico de En deuda con el placer(1996), un libro del escritor británico John Lanchester. Erudito, gastrónomo, snob, mitómano,Tarquin Winot ha decidido escribir una novela extravagante sobre cocina . Y como buen snob todo lo que hacía era el eco o la pura imitación de otros personajes, reales o literarios, que se han convertido en mito. Por ejemplo, imitando al Des Esseintes de Huysmans, en A Rebours, Tarquin Winot, cuando era universitario en Cambridge, había preparado un menú que sólo incluía cosas de color negro:
"Había pintado mi habitación de negro: cama, sábanas, accesorios, bombillas...Todo negro. En mi cuarto negro, vestido de terciopelo negro, con una corbata de seda negra-sin que hiciera falta cambiar el color de la única orquídea de mi solapa-preparé una comida que consistía enteramente en comida negra: trufas a la plancha sobre pasta con tinta de calamar,seguidos de boudin noir sobre un lecho de radicchio negro."
De postre: crème brulée teñida de negro.
La bebida: Black Velvet de Dublín, un coctel que fue inventado hacia 1861, en el Brook´s Club de Londres cuando acababa de morir el príncipe Alberto y todo el mundo estaba de luto. El regente del club ordenó que el champán se pusiera también de luto y lo mezcló con Guinness.
Los fanáticos de la novela de Huysmans A Rebours(1884) seguramente habrán identificado el plagio admitido de Lanchester, y recordarán ese capítulo donde Des Esseintes, esteta decadente e insoportable, improvisa un banquete fúnebre, todo de color negro:
Muy sonados fueron también los banquetes que ofrecía a los hombres de letras; especialmente uno de ellos, en el que organizó un festín funerario, a imitación de los que existieron en el siglo XVIII, para celebrar el más banal de los infortunios.
Consistió en una cena servida sobre un gran mantel negro, engalanado con canastillas de violetas y escabiosas, e iluminado con unos candelabros de llamas verdes y con candeleros de cirios chisporroteantes. El comedor, adornado con colgaduras negras, comunicaba con el jardín de la casa, transformado al efecto, de forma que sus caminos se presentaban recubiertos con polvo de carbón, su estanque quedaba ahora rodeado con una franja de basalto y lleno de tinta, y en la parte cultivada aparecían filas de cipreses y de pinos.
Mientras una orquesta oculta interpretaba marchas fúnebres, los comensales eran atendidos por mujeres negras desnudas que calzaban chinelas y medias plateadas, salpicadas de lágrimas.
En platos ribeteados de negro, los invitados fueron comiendo sopa de tortuga, pan de centeno ruso, aceitunas de Turquía, caviar, huevas condimentadas de mújoles, morcillas ahumadas de Francfort, vanados guisados en salsa color betún, jaleas de trufas,cremas de chocolate,
pudins,griñones,arrope,mor
Tanto Tarquin Winot como Des Esseintes son personajes de ficción novelística, pero se inspiran en un personaje real del siglo XVIII, un aristócrata bohemio y sibarita, el primer periodista gastronómico de la historia, el auténtico patrón de las guías estilo Michelin: Grimod de la Reynière(1758-1837). Alcanzó la celebridad literaria con dos libros: El Almanaque de los golosos y Manual de anfitriones. Entre 1782 y 1786 celebra sus míticas comidas en su fastuoso hotel de los Campos Eliseos (hoy Embajada de los Estados Unidos) donde se reunían los más famosos intelectuales de la Francia ilustrada. Esos banquetes seguían la pauta de las antiguas comilonas de los romanos al estilo de Luculus, Trimalción o Pacuvius. Pero, sobre todo, fue muy famoso un banquete fúnebre que organizó Grimod en 1783 con todo el ceremonial de un rito masónico donde los comensables estaban rodeados de craneos humanos a guisa de lámparas, coronas de rosas mortuorias. La mesa tenía la forma de un inmenso catafalco, las copas de cristal estaban talladas como si fuesen vasos lacrimatorios y funerarios, y los platos de porcelana tenían como tema en sus pinturas una extraña mezcla de motivos galantes y fúnebres. Eso sí: el menú, con siete entradas, fue exquisito. Las mejores carnes, los mejores pescados y mariscos. La mejor repostería de París.(No sabemos si en negro) Los platos eran servidos por bellísimas muchachas disfrazadas de ninfas y bacantes, pero el café y el licor lo servían hombres vestidos de negro como agentes funerarios. Para digerir el atracón, los comensales fueron invitados a escuchar una orquesta que tocaba unRéquiem y al mismo tiempo un coro cantaba pequeñas arias de óperas cómicas.O al revés: la orquesta ejecutaba valses y contradanzas, y el coro entonaba un desolador De profundis.
La verdad que unos pocos párrafos no pueden resumir todo lo que pasó en aquel banquete que anunciaba ya los estertores del Antiguo Régimen.
Y todo porque Grimod de la Reyniére se había enamorado de una chica de la Opera. Quería demostrarle a sus invitados, hombres de letras, que a pesar de las locuras que le inspiraba el amor,todavía no había dejado de ser un filósofo-gastrónomo que sabía disertar sobre Eros y Tanatos.
Publicado por joseph ruiz en 09:38 0 comentarios
