ETERNIDADES (CHARLES SIMIC)

sábado, 8 de diciembre de 2018

Discreto lector de discretas vidas.
Sillas donde nadie nunca se sienta.
Motas de polvo, se han acabado sus días
de danzar.
Cardumenes de peces amarillos
en el papel de pared descascarado.
fijando sus ojos en ti.
Es tarde por hoy, es tarde.
Un minúsculo crucifijo sobre la cama
custodia un reloj detenido.

*

Habitación de coser, hebrosa luz del dia
à través de una ventana pequeña.
Tú nunca te pondrás en mi lugar,
Eternidad.
Yo vengo con fecha de caducidad.

Mis tijeras cortan paños negros.
Clavo agujas de plata en un maniquí
del sastre
musitando el nombre de un hombre
mientras apunto a su corazón.

*

Raleigh jugada a las cartas con sus
verdugos.
Yo me siento sobre un ratón muerto en la cocina.
Calurosa noche, la ventana abierta,
el aire colmado de aromas de lilas
Y el fuego acumulado de asadores
del vecindario.
Mi adorable vecina debe estar durmiendo
desnuda,
o prendiendo una cerilla para ver
qué hora es.

*

La angustia de las ramas en el viento,
¿es el mar que escucha sus confesiones?
Así lo creen las pequeñas nubes blancas.
Se están apresurando para oír.
El barco en su rumbo al paraíso
parece atascado en el horizonte,
prendido por un dorado alfiler del sol.
Solo las grandes rocas actúan
como si nada importase.

*

Conciencia, ese horrible poder,
con su vasta red de espías,
arrestos secretos en la noche,
temibles prisiones y reformatorios,
azotando y forzando confesiones,
crucifixiones de madrugada.
Un pájaro muerto, minúsculo, en mi mano
es toda la evidencia que tienen.

*

La extendida pradera bordeada
por un riachuelo,
una chica desnuda a caballo.
Si, eso lo recuerdo.
La luz solar en la pared del retrete,
un pequeño árbol en el patio que teme
a la oscuridad,
La voz del zorzal ermitaño.

*

Pensamientos asustados de la luz,
asustados unos de otros.
Escuchan el tictac de un reloj
como redil de ovejas guiadas al matadero.
Los segundos mantienen un buen ritmo,
se aprietan juntos, no miran hacia atrás,
todos preocupados, mientras marchan,
sobre lo que puedan estar pensando
sus pastores.

*

Un silbido del viento en la ventana abierta
hace que suspiren las hojas.
"Vengo hacia ti como alguien
Que está muriendo de amor"
dijo Dios a Cristina Ebner
en esta anodina, bochornosa noche.
"Vengo hacia ti con el deseo que siente
El novio por su novia"

*

La gramola del alma
está tocando melodías clásicas
en el cielo
tachonado de estrellas.
Cuando le pregunto a Dios
qué tamaño de moneda acepta
soy acogido
con sepulcral silencio.

(translated by Jo Ruiz)

PENSAMIENTOS SOBRE LA PERSONA DE PORLOCK (Stevie Smith)

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Coleridge recibió a esa persona
de Porlock
y lo llamó para siempre una maldicion,
Entonces por qué se apresuró en dejarlo
entrar?
Pudo haberse escondido en la casa.

Eso no estuvo bien por Coleridge
de hecho fue un error
{pero todos a menudo erramos)
Pues la verdad pienso que el
 ya estaba bloqueado
con Kubla Khan.

Lloraba y gimoteaba:
estoy acabado, acabado,
nunca más podré escribir otra
palabra de Kubla Khan
cuando apareció la Persona
de Porlock
y quedó como el culpable.
Eso no estuvo bien, fue
un error,
pero a menudo todos erramos.
(...)
Yo suspiro por una Persona
de Porlock
para que ponga fin a mis pensamientos.
Me estoy volviendo impaciente por verlo
Lo pienso como a un amigo,

A menudo miro por la ventana
A menudo corro hacia la puerta
Pienso: el vendrá esta noche,
creo que es más bien tarde.

Estoy hambrienta de ser interrumpida
por siempre y para siempre  Amen
Oh Persona de Porlock ven
rápido
y pon fin a mis pensamientos.

*

Felicito a la gente que tienen
una Persona de Porlock
para romper y desecharlo todo
porque entonces ya no habrá nada
que los retenga
y no necesitan quedarse.

RELATO SOBRE UNA PINTURA DE GUSTAVE KLIMT. (LAWRENCE FERLINGHETTI)

viernes, 3 de agosto de 2018

Están de rodillas erguidos sobre una cama floreada
El
justo alli la toma
          y la mantiene inmóvil
Su bata
           se desliza y cae
                                 desde el hombro
El tiene un hambre urgente
                                      Su negra cabeza 
                                                          se inclina a la suya
                                                           ávidamente
Y la mujer  la mujer
    aparta sus labios mandarina de los suyos
                una mano como la cabeza de un cisne muerto
                              se acomoda alrededor
                                                              de su pesado cuello
                               los dedos
                                            raramente arrugados
                                                                     prietamente juntos
su otro brazo en escorzo
                  contra sus firmes pechos
su mano una garra lánguida
                                     aferrandose a esa mano
que acerca su boca
                               a la suya
su largo vestido hecho
                               de pétalos multicolores
                                              acolchado en oro
su cabello a lo Tiziano
                   con estrellas azules
y su dorada
             túnica a cuadros negros
                                   de harlequin
Guirnaldas de oro
                      se derraman sobre
                                         sus desnudas pantorrillas
                                                             y pies tensos
Cerca debe haber
                 un árbol lleno de joyas
                                 con hojas de cristal que fulguran
                                            en el aire dorado
tiene que ser
                   por la mañana
                                         muy lejos en algún lugar distante
Ellos
      estan juntos callados
                                como en un prado que florece
                      sobre un sillon de verano
                                               que igual les pertenece
Y el la mantiene inmóvil
                                            tan apasionadamente
         apoya su cabeza sobre la suya
                    tan insistente tan gentilmente
y hace que ella vuelva
                                sus labios hacia los suyos
Los ojos de ella estan cerrados
                                                 como pétalos marchitos
Ella
       no los abrirá
                      El
                             no es el Elegido

DIOS (un poema de Kaveh Akbar)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Estoy listo para el regreso
hacia ti. Ya sea en un tren repleto
de agonizantes
criminales o en el
lomo reluciente de una
langosta, Otra vez
eres necesario.

La tierra es un gigante tablero
de ajedrez donde las negras
casillas se quedan con toda la lluvia.
En esta casilla la humedad esta
enloqueciendo a la gente: todos
los banqueros aullan

en los bosques mientras se desploman
sus ganancias, una florista masca
flores
para escupir bocados por doquier
mientras el polen bruscamente
se apodera de los pulmones
de su hija. Existe una
razon exacta de abandonar. Dulces
nadas amargas
en el aire mientras el oceano
 ulula a si mismo para dormir. Yo
vivo del craneo
de un gigante y ardiente cerebro, el
nucleo de la tierra. A veces
puedo sentir su pulsaciones
a traves del barro, incluso
si tu lo ignoras.
La mente quiere lo que
quiere:
diarios periodicos, chascar
tortugas. una libra de carne. El
trabajo que he estado haciendo
es una especie de borrado. Yo
arrojo mi cenicero dentro de un
balde de pintura y me
cubro

con el lustre gris, revolcandome
sobre las alfombras de
ricos desconocidos.
mientras aplauden y sorben
guiski escoces.. Un cuerpo
puede causar que ocurra casi

cualquier cosa. Recuerdas cuando
tu respirabas a traves de mi
boca, tu aliento
deviniendo el mio? Recuer-
das cuando tu cantabas para
mi y yo caia sobre el suelo,
convirtiendome en miles
de ratones? Fuese lo que fuese
lo que practicamos
no puede suceder sin
ti. Pense que te habia visto
el año pasado, tus muslos envueltos
en corteza, tambaleando
hacia la playa al amanecer.
Era solo niebla
y deseado silencio. Dicen
que incluso la añoranza tiene
sus limites: en un balde, una anguila

simplemente dejara de nadar
mucho antes de morir de hambre.
Unos lobos heridos quedamente
se alejaran de su manada
para morir solitarios, distantes.
No sabes lo escalofriante
que es llegar aqui? Las garras
que me hicieron caer dejaron
largas cicatrices alrededor
de mi cuello que aun me arden
al viento. Me prometieron la
la epifania, la miel

de la tierra, y una riada de leche,
pero me conformare con cualquier cosa
que ahora te traiga,
a ti chucho aun hambriento,
 a ti  abarrotado de huesos, a ti,
sin olor como el oro.

PERDIDO

viernes, 26 de enero de 2018

Había perdido el alma
camino hacia el bosque
pero comprendió que el bosque era su alma
y se perdió en aquella húmeda espesura
de alerces,  pinos y robles...
En uno de los bosques había una rama dorada
y-como Eneas- intentó romperla
y así al descender al Averno
ofrecerla como davida a Proserpina
a cambio de besar sus pezones
con aroma de asfodelos.
No pudo separar la rama de la corteza.
Comprendió que esa rama dorada
no era su destino
ni descender al Averno
ni los muslos húmedos
de una diosa...

ÚLTIMO INSOMNIO DE VIRGINIA WOOLF

"Esta noche
-en plena charla con las tinieblas-
mis palabras toman ese color de rododendros
que bordean caminos otoñales, castillos abandonados,
puentes donde los cuervos meditan.
Esta noche no vendrán las polillas a posarse
en la cansada luz de mis palabras,
mis palabras que se tiñen de ese rosa pálido
con que a veces los rostros de la memoria seducen
al olvido en el bosque de Elvedon:
rostros tan puros como el vuelo
de una cigüeña al amanecer,
rostros que me hablan con voz
de azul-niña en las tinieblas...

(this is you around, Percival
this is you, Rodha?)

...con un lenguaje serafico de ola o cuclillo.
Y yo les respondo con un susurro de suicidas
mariposas rumbo al fuego."

(2003)

Mimi Romanelli offre sa mèche de cheveux à Rilke

martes, 31 de enero de 2017

No derrama suavemente el perfume arábigo
De una hetaira ni el místico aroma
De esa joven veneciana que pintó Durero.
Mas bien huele
a sudor y a jazmines de la Giudecca.
Huele a scirocco y a hollín y-si cierras los ojos-
A fiore dipassione...
Negro como su vestido de seda,
Apagado como el topacio de su anillo,
Ese mechón será mi dananke: la moneda
Con la que pague a Caronte mi travesía final.
Oscuro, como la piel de ese gondolero
De amarillo turbante y testigo
De nuestros besos bajo un puente,
Testigo de arrodillarme ante vos justo al atardecer
Frente al Palacio Mocenigo para decirte:
Yo experimento tu belleza como un niño
Al que le narran bellas historias.
Testigo de arrodillarme ante una Madonna,
Besar la plata votiva de su corazón y decir:
Es ella, es Mimi...
Sé que hemos vivido solo entre nubes.
Sé que hemos bailado solo con la pura musicalidad
De esos nombres: Venecia, Santa Maria dei Miracoli, Canaletto...
Je vous aime. J' entends des cloches

II

Para vos yo no era el Doctor Seráfico
Ni " 'quel poeta Maria"...
Para vos mi nombre solo era murmullo
De un coro angélico acariciando tus ojos,
Tus labios...O una partitura en blanco
Donde tus manos de pianista soñadora
Improvisan azules sonatas de otoño.
Tal vez mi nombre para ti solo era un sentimiento,
como Venecia para mi.
O algo innombrable como Isaaquel,
La sonrisa de Dios.

Dîtes si les violettes sont arrivées

Ah
En la voz del barcaiolo
Hay un aroma de violetas.
Cuando tocas el piano en la penumbra
De tu casa rosada (un rosado de Istria)en el Zattere
Se disipa la espesa y acre niebla del Gran Canal,
Se estremece el dedo de Maria Magdalena
En San Pietro de Castello.
Y hasta en los balcones de un palacio
Lord Byron, vestido de dandy, con sus guantes amarillos
Besa románticamente a la cortesana de turno.
Para vos mi nombre solo era el dorado susurro
Del viento en las adelfas, en los campanarios,
En el pelaje de los gatos al crepúsculo.
Rainer. Renée. Orfeo. Seráfico. Maria...
Ya sólo escucho - aquí en las órdenes angelicas-
El eco de mi nombre como una sonata
Qué alguien toca al piano en la penumbra
De una casa rosada...
Digo alguien porque aun no puedo distinguir
Sí eres tú o Persefone o Afrodita...

Mio dolce Amico

III

Presiento algo eterno.
Cuando paseamos por el Campo San Polo,
Presiento algo eterno, algo así como el roce
De un dios que no es más que ese humo
De los fogones y el incienso de los templos,
Ya no me oprime el scirocco
Ni la estridencia de los niños jugando a la guerra,
Ni la grisumbre de las ropas colgadas en los balcones
Que de pronto galopan en el viento
Cómo los blancos caballos de Apolo.
Embriagado por el perfume de plantas exóticas
(Granados, palmeras, tamariscos)
A la sombra de tu voz casi de brisa
Andiamo per  la fodere
Presiento algo eterno.
Y ya no tengo la tristeza de ese león
Sentado a los pies de la Cruz
En la Scuola de San Marco...

La contemplation du soleil
Sur la Piazza de San Marco
T'avait faite te précipiter à la maison
Pour me voir

Cuando paseamos por una oscura salizzada
Y de pronto tus manos dan de beber agua de lluvia
A un gato negro o a un fantasma.
Presiento que ya poseo todo
El tiempo de todos los universos posibles
Para amar,
Y nunca la hosca mirada de la fugacidad
O la hostilidad de las cosas.
Tú eres mi más logrado Ding-Gedicht.
Presiento que ya nunca más sufrire
El eterno exilio de los que nacen
En Tierra de Nadie.

Dentro de una hora, en la Riva,
Veremos la luna llena,
Y veremos también caminar sobre las aguas,
No a la Virgen sino al ciervo con collar de oro
Que viene del bosque de Senlis
Solo para oler el perfume de tu regazo.
Y se acercará sigilosamente
A tus manos iluminadas por la luna
Y beberá mansamente agua de lluvia
Y tu le cantarás viejas baladas
En dialecto veneciano.
Y por fin leerás en su collar de oro,
Con estupor mirándome:
ANNO 1037, MIMI ROMANELLI
HOC ME DONAVIT
El ciervo al marcharse en la niebla
Imitara mi forma de andar o de huir.

Voulez-vous aller à la Maison du Lido?
I y aura de roses

IV

Aroma de sardinas, de grappa, de duraznos.
Aroma de tu cuerpo que florece en mi boca
Como un loto blanco al anochecer...

Un gato solitario pasea junto a la playa
En esta azur tranquilidad del otoño.

Y Goethe, como un niño, disfruta recogiendo
Conchas y piedras multicolores.
Y Gaspara Stampa, melancólica, camina
Hacia el poniente como una donna ideale..

Osiris soy en esta capanna que perfuma
El mechón de tus cabellos en mi mano,
La incesante espuma del mar.
Yo quería ser dragón y no anémona.
Yo quería tener la fuerza de un monstruo,
Y no esta fragilidad de lágrima en tu pañuelo.
Osiris soy en esta capanna y tú,
Isis por fin sin velo de horas y palabras,
Desnuda  y pálida como sol de invierno,
Recompones mi ser despedazado
En mil estrellas fugaces, en mil patrias perdidas,
En mil ensueños...

"Hiciste de mi un laúd. Ahora eres la mano
Que lo toca junto al mar, un Andantino
De Mozart, por ejemplo, o una melodía de Orfeo..."

Aroma de sardinas, de grappa, de duraznos.
Osiris fui en tus brazos,
resucitado,
en esta azur tranquilidad del Lido.