DE YASUNARI KAWABATA

sábado, 13 de febrero de 2010



"Hay una novela de mi padre en la que he pensado con frecuencia desde que le sucedió este percance. En ella escribe sobre un joven que le envía cartas extrañas casi todos los días y que deseaba ser escritor. El muchacho se volvió loco y lo recluyeron en un manicomio. Por ser peligroso no le permitían tener ni plumas ni tintero ni lápices. Lo único que podía tener en la habitación eran resmas de papel para escribir. Cuentan que se pasaba el día frente al papel en blanco escribiendo...O, más bien, con la idea de que estaba escribiendo. Porque el papel permanecía en blanco. Lo que he dicho hasta aquí fueron los hechos. Lo que sigue es el relato de mi padre. Cada vez que la madre iba a hacerle una visita, el muchacho le decía: "Mamá, he escrito algo ¿me lo lees, por favor?"Al ver la hoja de papel sin una letra, la madre sentía ganas de llorar, sin embargo mostraba un rostro sonriente y le decía: "Está muy bien escrito.¡Qué interesante!" Con mucha frecuencia, importunada por los ruegos de su hijo, la madre le leyó la hoja de papel en blanco. Se le ocurrió contarle sus propias historias, haciendo ver que las leía.(...)La madre le cuenta al joven su niñez. El joven loco cree que lo escucha es el documento que él escribió con sus propias memorias.Los ojos le brillan de orgullo. La madre no sabe si él comprende o no lo que le cuenta. Sin embargo, al repetir la historia cada vez que lo visita, se va volviendo poco a poco más hábil hasta que llega un momento en que tiene la impresión de estar leyendo de verdad una obra de su hijo. Recuerda cosas que había olvidado. También los recuerdos del hijo se van tornando hermosos. El hijo convoca el relato de la madre,colabora con ella, reconstruye los hechos. Mientras la madre está contando la historia se olvida de sí. Puede olvidar la locura de su hijo. Mientras el hijo escucha la lectura con tanta concentración no es posible discernir si está loco o no. Durante esos instantes, el alma de la madre y del hijo se funden en una sola. Se sienten felices como si estuvieran viviendo en el cielo. Y así, mientras se desarrolla esta experiencia, la madre sigue leyendo hojas en blanco convencida de que el hijo ha de sanar de su locura."

©Yasunari Kawabata(tomado de su libro de cuentos "Primera Nieve en el Monte Fuji")


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